¿Aceituneros altivos?

Rafael Flores

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua el término “altivo/a” tiene dos posibles significados: orgulloso o soberbio, términos que por otra parte no son necesariamente contradictorios.

Me gustaría pensar que Miguel Hernández, en su celebérrimo Andaluces de Jaén, se refería más a la primera acepción que a la segunda cuando califica a los jiennenses de “aceituneros altivos”.

Está bien sentir orgullo de nuestros olivares, orgullosos de que la provincia de Jaén haya producido en la última campaña 389.220 toneladas de aceite de oliva que supone el 40,9% del total andaluz que es, a su vez, el 76% del total nacional. Orgullosos de que dos de cada cinco litros de aceite de oliva que se consumen en el mundo, procedan de Andalucía, hagan ustedes la cuenta de los que corresponden a la producción de la provincia de Jaén donde el olivar supone más del 87% de la producción agraria, cuantificada en más de 1.600 millones de euros.

Ahora bien quizás algo menos orgulloso debe estar el sector si repasamos otros parámetros donde no somos precisamente lideres como la innovación, la digitalización, el marketing, el comercio electrónico y en general la aplicación de las nuevas tecnologías por no hablar de la necesaria modernización de los cultivos, optimización de los regadíos, la comercialización y un largo etcétera, en un sector demasiado dependiente de las ayudas de la PAC permanente espada de Damocles pendiente sobre las cabezas de los agricultores y que, si no se remedia, va a sufrir recortes de hasta un 16 por ciento.

Obviamente no se puede, ni se debe, generalizar. Hay productores, empresas, almazaras, cooperativas, que están haciendo un gran esfuerzo de puesta al día de sus explotaciones y sistemas de producción y distribución, primando la calidad y aplicando técnicas más respetuosas con el medio ambiente y teniendo en cuenta las nuevas exigencias de unos mercados cada día más competitivos.

Por su parte la administración autonómica destina una partida de casi 16 millones de euros para impulsar la innovación en el sector agroalimentario que incluye un apoyo específico para el olivar y para favorecer la digitalización del sector como el desarrollo de aplicaciones móviles, uso de satélites y drones para agricultura de precisión o la aplicación de la inteligencia artificial en explotaciones e industrias.

No, no es ciencia ficción, es una realidad que esta presente ya en nuestra vida cotidiana y a la que el olivar jiennense no puede sustraerse.

Olivareros altivos, por orgullosos, sí. Digitalizados también.